Si les gusta caminar o correr, si les gusta hacerlo a lo largo de las rutas rurales en el campo, a lo largo de las orillas de los ríos o atravesando las viñas y olivos de sus tierras; entonces, ¿no se han visto impactados por el aroma del saúco?
¿Por los colores brillantes de sus flores blancas y amarillas? Ahora es el mejor momento para apreciar todas las características de placidez y belleza natural.
Se trata de una planta que era muy común hasta hace algunos años, pero que aún persiste hoy en día. Del saúco se pueden utilizar tanto las flores como los frutos. Estos últimos, sin embargo, en el periodo entre agosto y septiembre. Tanto son blancos los flores, tanto son negros como tinta los frutos. Sus ramas son huecas y en tiempos pasados se producían flautas ancestrales de ellas. Nuestros padres usaban las ramas huecas para hacer cerbatanas o 'sciòparoli' como se les llamaba en Veneto.
De las flores de saúco se obtienen, por infusión, unos excelentes jarabes que, hoy en día, han encontrado un nuevo uso también en la preparación de bebidas refrescantes veraniegas, como la bebida Hugo.
Tienen acción depurativa, favorecen la eliminación de los ácidos úrico. Las flores son ricas en bioflavonoides y, por lo tanto, son indicadas en dietas para prevenir los efectos oxidantes de los radicales libres. Facilitan el correcto funcionamiento del sistema inmunitario y de la actividad hepática.
Los bioflavonoides de las flores de saúco además, disminuyen la fragilidad capilar y tienen también un cierto poder analgésico. Tienen poder diurético y contribuyen a bajar la presión alta. Finalmente, precisamente por sus propiedades diuréticas, son un excelente aliado en la dieta para adelgazar.
En resumen, un buen vaso de sirope de saúco disuelto en agua al día, también ayuda… en la prueba de traje de baño.
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