Montechiarugolo, municipio de Parma con algo más de diez mil habitantes, alberga dentro de su histórico territorio la Azienda Agricola Bonat, en la fracción de Basilicanova: aquí, en una amplia zona verde destinada a pastoreo, se crían aproximadamente cien Frisones de leche que encuentran, en la filosofía de la familia Bonat, todo el respeto que necesitan para producir la mejor materia prima para transformar en queso.
Premiado por la Asociación de Cocineros de Alta Etruria en ocasión del concurso I Crudi d’Italia, reservado a productos lácteos elaborados con leche cruda, el Parmigiano 28 meses de la empresa obtuvo el primer lugar entre casi doscientos competidores en el año 2019, mientras que el 2 de octubre de 2021 fue el Parmigiano Reggiano Gran Reserva 5 años el que recibió el mismo reconocimiento (para la sección “Grandi Vecchi”): el delicioso DOP se destacó en la selección obteniendo la preferencia del jurado y la de los consumidores.
Desde su fundación, el objetivo de la empresa de Giorgio y Gianluca Bonati ha sido encapsular el sabor de un territorio fértil – elegido desde hace milenios como cuna de vida – en un producto lácteo sostenible, saludable, placentero al paladar, que hasta hoy viaja y es apreciado tanto en toda Italia como en el extranjero.
Regresando en más de una ocasión al “Paniere d’Italia”, proyecto de valorización de la cuenca agroalimentaria italiana nacido en 2018, el Parmigiano Bonat no teme las fronteras: ni las de maduración, ni las entre los Estados. Famoso ha sido el resultado alcanzado con una forma específica de Parmigiano madurado durante 18 años: 33 kg enviados a Canadá con los honores de la prensa, luego divididos en octavos vendidos en Vancouver, Calgary, Edmonton, Kelowna al precio de 260€/kg.
Entre los restaurantes locales que acogen los productos Bonat encontramos la Enoteca Pinchiorri de Florencia, el Four Seasons y “Il Luogo di Aimo e Nadia” de Milán, el Hotel Ambasciatori en Roma, el restaurante del Metropol en Venecia y también el San Domenico de Imola, Uliassi de Senigallia, l’Ora d’Aria y el Tempestini de Prato. Una lista que ciertamente no se agota aquí.
Como atestiguan FIC, Alma Caseus (premios 2012 y 2016), Gambero Rosso y cada consumidor satisfecho del Parmigiano Reggiano Bonat, esta pequeña empresa de Montechiarugolo sabe sorprender por el nivel de calidad alcanzado a lo largo de los años: Gianluca Bonati comenzó vendiendo puerta a puerta su queso, recorriendo las calles de Milán para dejar muestras de Parmigiano en cada restaurante, explicando la historia de ese producto elaborado en una cadena de valor cerrada, desde el forraje hasta la maduración.
Con el boca a boca, la clientela ha aumentado y sigue aumentando hasta hoy, incluyendo la Enoteca Consonni, el Boeucc, el bar “Al Baglioni”, por mencionar solo algunos en Milán. Toda la producción de 2.800 formas al año se vende, con una preferencia por la maduración que se dirige al Parmigiano de al menos 3 años de envejecimiento: apto también para aquellos que son intolerantes a la lactosa, “el Bonat” madura por un mínimo de 24 meses, a menudo superando este límite... Y superando las expectativas de quien lo prueba.
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